Sexo en la Primera cita

 

 En una época donde la liberación sexual parece ser la regla ¿Que sentido tendría plantear si está bien o mal tener sexo en la primera cita? Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el sexo entre desconocidos es una práctica bastante habitual, por lo menos un recuerdo estará llegando a sus mentes, sin embargo una cosa no quita la otra; existe una concepción de la moral sexual que aflora  en comentarios del tipo:  “Si querés una relación seria, tenés que hacerte desear”,  “no tener sexo en la primera cita, te garantiza una segunda”

 “Yo como máximo en un primer encuentro puedo hacer un pe**”, como si el sexo oral no fuera sexo, ¿no?

 Me pregunto cuánto de cierto hay en sus trasfondos. 

   Un estudio del Journal of Experimental Psychology del año 2014 revela que hacernos los difíciles funciona si es que existe un genuino interés previo, en el mismo sentido la psicóloga Marina E. Fernández, del Colegio de Psicólogos de Madrid, dice que “cuanto más nos cuesta algo más nos comprometemos o implicamos en ello», la neurociencia avala esto último, pues está probado que al cerebro le gustan los retos.

 Los comentarios no suenan desacertados ahora, la inaccesibilidad sexual siempre será un desafío para el cerebro del otro, pero un desafío para el cerebro del otro puede ser mucho más que la inaccesibilidad sexual. 

 Siguiendo el estudio del  Journal of Experimental Psychology, vale destacar que la estrategia funciona siempre que exista un interés previo, de lo contrario puede que se pierda la única posibilidad de establecer un vínculo. 

Tiene algo de sentido hacernos desear para conquistar a alguien, aún así ¿Cuánto tiempo puede durar esa táctica? Marcaríamos el comienzo de un vínculo, pero de ninguna manera garantizaríamos la durabilidad.

 Lo curioso, y también lo obvio, es que la exigencia de no entregarse sexualmente normalmente recae sobre las mujeres, lo que nos da la pauta de que el fundamento de tal represión es cultural, no científica.  

 No existe una única manera de experimentar la vida sexual, somos libres de hacer todo lo que nos plazca, todo lo que nos llene (literal). Ante la propuesta de sexo, no hay una respuesta correcta, pero sea cual sea podemos preguntarnos ¿Actúo por deseos propios o imposiciones ajenas?.

Cierro con esta hermosa frase de Oscar Wilde:

“ LO RESISTO TODO, SALVO LAS TENTACIONES”.

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