¿Qué son los celos?

 Los celos son esas desagradables sensaciones que nos agitan y desestabilizan por dentro cuando percibimos que aquel sujeto a quien amamos, dedica su atención a un tercero.

Un blog de neurociencia con mayor precisión los define así “estado emocional que es suscitado por una amenaza percibida a una relación valorada, el cual motiva una conducta dirigida a contrarrestar la amenaza”

 ¿Origen biológico o cultural?

 Me atrevería a decir que son tan humanos como el hambre, es decir, suscribo la postura de la psicología evolutiva y de la literatura popular. 

  David M. Buss, psicólogo evolucionista de la Universidad de Texas, realizó un interesante descubrimiento, los hombres sufren mayormente celos sexuales (que su pareja se acueste con otros), y a las mujeres, emocionales (que su compañero se enamore de alguien más). 

 La explicación evolucionista es que los hombres temen asumir la paternidad de hijos ajenos, y  las mujeres ser abandonadas y quedarse solas durante la crianza.

 Cristine Harris en 2003 concluyó que Buss realizó sus estudios con autoinformes que utilizaban el dilema de elección forzada y los refutó.

Hay quienes consideran a los celos, un mero producto cultural, razón por la cual prácticamente no existen en ciertas comunidades (Pueblo Canela en Brasil, Mosuos en China)

¿Debemos avergonzarnos de sentirlos?

  En la Grecia antigua demostrar celos estaba muy bien visto “La cólera era el resplandor de  los celosos en la antigüedad” (…)Medea sacrificó a sus semejantes y destruyó todo por un hombre que lo era todo para ella”

 Los estoicos cambiaron la perspectiva, consideraban que las pasiones eran terroríficas, monstruosas e inexcusables.

 Durante la Ilustración, los celos se convirtieron en la manifestación de un derecho de propiedad. Kant afirmó que el sexo transformaba a las personas en cosas, disponibles en el mercado de la carne. Ser un objeto sexual nos volvió intolerantes a los celos. Marx hizo una analogía entre la posesión de una mujer y la propiedad privada.

 Simone de Beauvoir convierte la cosificación de la mujer en un elemento central del pensamiento feminista: los celos tendrán que ir a la horca, se volvieron políticamente incorrectos y causa de reproche.

 Como pueden ver, las visiones e interpretaciones mudan a cada paso. No hay razones de peso para avergonzarnos. 

¿Los celos son universales?

Siguiendo la teoría evolucionista, he de adherirme también a la teoría de la universalidad de los celos, la cultura puede moldearlos, ofrecer diferentes visiones, incentivarlos, reprimirlos, pero nunca condicionar su existencia.

La conclusión de que los celos son universales es corroborada por algunas investigaciones recientes. En un estudio se comparó a niños ingleses y holandeses con niños que vivían en una aldea aislada en el Himalaya. Reveló que los niños de ambos grupos eran conscientes de las situaciones que provocan los diversos afectos, entre ellos los celos. En otro estudio, se preguntó a estudiantes de Hungría, Irlanda, México, Holanda, Rusia, Estados Unidos y Yugoslavia acerca de determinadas situaciones susceptibles de despertar sus celos. Los resultados indicaron que para casi todos, los besos, el flirteo y el acercamiento sexual entre su compañero y un tercero provocaban una respuesta de celos. Hubo, sin embargo, algunas diferencias culturales relacionadas con respuestas específicas.

Celos y amor

Para concluir, somos conscientes de la movilidad de los deseos del otro, nuestros miedos se sustentan en una concepción del amor limitada, sin embargo ¿A cuántas personas somos capaces de amar al mismo tiempo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *